Ciao, guapa.

23:15 Mónica 3 Comments


Se despidieron como se despedían siempre; un abrazo más largo de lo normal pero no demasiado, en el que se susurraban cosas como: “te quiero". Después llegaba el beso fugaz y el “ciao, guapa”. Normalmente solía volver la vista para ver cómo se alejaba, pero aquel día no lo hizo, no sabría decir exactamente porqué. 


Bajó las escaleras mecánicas a toda prisa, intentó ver en el panel cuánto tiempo le quedaba a su tren, pero no lo logró, ya abajo vio el número: PARLA 2 min. Se apresuró a sacar su billete.


-          - Vamos, vamos… - susurraba mientras esperaba a que saliese.


Recogió el billete y entró a toda prisa, volvió a bajar la escaleras mecánicas y se adentró entre la gente lo más rápido que le permitieron para poder lograr encontrar un sitio vacío. Sitio que no encontró. Se acercó hasta un hueco estable y sacó su mp4, se puso los cascos y el mundo, en ese momento, dejó de existir. Informó a su chica de que ya estaba en el tren, y, una vez más, de que la quería y que aquel día había estado muy bien. Guardó el móvil y esperó de pie a llegar a su parada.


Al bajar se fijó en el cielo, estaba repleto de niebla. Le encantaba soltar el aire y que pareciese que fumaba. Tenía la música a todo volumen, así que en ese momento solo existía la música y sus pensamientos. Se adentró por algunas calles, no escuchó que le seguían. Llegó a la calle principal, solo estaba ella a pesar de lo ancha y larga que era. De repente lo notó, notó como el metal entraba y salía de su cuerpo. Notó cómo la sangre brotaba. Vio como una figura echaba a correr calle abajo. Se le pasó por la mente todas las series de médicos que había visto, y no pudo evitar pensar que ojalá le hubiese dejado el cuchillo dentro, para evitar la hemorragia y así tener unos minutos más de agonía. Se le cayeron los cascos, y con las manos temblorosas logró sacar el móvil del bolsillo derecho de su pantalón. Lo desbloqueó y la llamó.


-          - ¿Hola? ¿Me estás llamando? – notaba en su voz, su sonrisa al otro lado.


-          - Cariño…


Sonrió para si misma, era irónico que la única vez que le había salido llamarla así en esos casi 4 años iba a ser también la última.


-          - ¿Estás bien? – se extrañó.


-          - Cariño, escúchame… - cogió aire, intentando no pensar en lo mucho que le dolía la herida – te quiero muchísimo, no quiero que te sientas culpable por nada – volvió a coger aire con una mueca de dolor – te quiero, has sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Te voy a esperar…te juro que te voy a esperar…


Colgó sin dejar que contestara, y se le cayó el teléfono al suelo. Después notó cómo se le iban las fuerzas de golpe y cayó ella. Cerró los ojos, y pensó en su sonrisa. Quería irse con el mejor recuerdo que pudiese, y era aquel. 



3 comentarios:

  1. Lo importante es tener fuerzas y ganas para esperar el tiempo que haga falta.

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  2. ¡Hola, Mónica!

    ¿Cómo estás?

    Cuánto tiempo... y qué relato tan especial... Me he quedado atrapada, sobrecogida... buff

    Muchas gracias por compartirlo con nosotros!!

    Un besito!!!!!!!

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  3. Un relato excelente llevado a cabo por una excelente autora.
    Felicidades, es genial.

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