Una vez más.

21:04 Mónica 1 Comments

Ahí estábamos de nuevo, frente a frente. Yo con ese nerviosismo del cual di por perdida la batalla de descubrir por qué estaba ahí hace mucho tiempo. Ella mantenía su postura ya característica, o al menos para mi. Esa en la que no eres capaz de descubrir nada, ni lo que piensa, ni lo que quiere pensar, ni lo que va a hacer o ni siquiera si va a hacer algo. Ya habíamos estado antes en esta situación, ahora es cuando yo trago saliva con la esperanza de que se lleve consigo el nudo en la garganta. Ella me mira y yo aprieto los dientes y desvío fugazmente la mirada, para después volver a clavarla en sus ojos.

- ¿Qué piensas? - me pregunta.
- ¿Qué te gustaría que pensara?...

Sé que responder a una pregunta con otra pregunta es de mala educación, pero es algo que aprendí de ella, lo utilizaba cuando quería evitar contestar a algo lo suficientemente comprometido como para comprometerse. Ella suspira y niega levemente con la cabeza.


- Está bien - se encoje de hombros - ¿quieres que te diga lo que pienso yo?.

- ¿Vas a decírmelo? - le mantengo la mirada.
- Me conoces demasiado bien...
- Simplemente conozco lo que has mostrado de ti. No te conozco demasiado bien.
- ¿Qué quieres que te diga? - parecía derrotada.
- La verdad estaría bien. Al menos por una vez.
- ¿Qué más da ahora la verdad?...ya no tiene sentido.

Sonreí irónica. Esperaba tanto que respondiese eso. Sabía que lo haría.


- Me voy a ir - le dije con seriedad - puede que esta sea la última vez que hablemos. Así que si, ahora más que nunca me importa la verdad.

- ¿Evitaría con ella que te fueses?.
- ¿Conseguiría diciéndote que si que me la dijeses?.

Esas éramos. Esas habíamos sido. Manteniendo una guerra constante, una guerra continua y rebuscada para no enfrentarnos a la verdad. Seríamos capaces de montar la mayor escusa sólo por no decir que...bueno, eso.


- Que tengas un buen viaje, te voy a echar de menos.


Y esa era ella. Una persona capaz de perder a otra sólo por no tragarse su orgullo, sólo por no quedar vulnerable delante de su adversario. No diría una palabra más allá de no estar segura que la otra persona siente o piensa lo mismo. Después de eso, me fui. Aunque me fui sabiendo que no iba a ser capaz de estar lejos de ella por mucho tiempo. Que acabaría volviendo, porque ella acabaría volviendo a contactar conmigo.

1 comentario:

  1. Cuando conocemos a alguien orgulloso, también debemos entenderlo. Quiero decir. Tanta culpa tiene el que no es capaz de reconocer sus sentimientos como el que, conociendo la dificultad del otro, no hace nada por facilitar que las palabras salgan de su boca.

    ResponderEliminar